En un escenario de escasez y cortes de energía los efectos serían “desproporcionados sobre los costos” para el sector, dice la clasificadora de riesgo Feller-Rate. Añade que Chile tiene “la necesidad de aumentar y diversificar la capacidad de generación”.

EL alto crecimiento de la economía interna y la escasa inversión en energía. Esas serían las principales causas -y que actúan en forma conjunta- las que podrían ajustar la capacidad de generación eléctrica del país, alcanzando niveles críticos en un mediano plazo, consiguiendo frenar los esfuerzos de un mayor crecimiento económico.

Así lo estima el reciente informe de la clasificadora de riesgo Feller-Rate, que indica que “el contexto de crisis a nivel internacional y el hecho de que Chile esté aumentando su nivel de déficit (-1,58% durante el 2011) podrían complicar la administración en el corto plazo y contribuir aún más a su debilitamiento”.

Una situación nada menor, si se considera que la minería en Chile es ampliamente el mayor demandante de electricidad, representando históricamente más del 30% del consumo total país.

Frente a un escenario de escasez y cortes de energía, los efectos serían “desproporcionados sobre los costos”, señala la entidad.

Es por ello que reconoce una creciente preocupación por parte de las empresas mineras para asegurar un suministro eléctrico “a precios razonables en el largo plazo”. En Chile, se estima una inversión en minería para el periodo comprendido entre el año 2012 y el 2020 de aproximadamente US$90.000 millones, un 125% mayor que la del periodo 2001 a 2010.

Con lo anterior, se crearían 90 mil empleos más para estos nuevos proyectos.

“Dado el escenario actual, sería necesario casi duplicar la capacidad instalada en generación hacia el 2023, con una demanda que superará los 100 TWh”, consigna el informe del clasificadora de riesgo. En el largo plazo, Feller Rate espera que, si no hay cambios en la capacidad y en el tipo de parque generador incorporando nuevas unidades eficientes, los proyectos mineros revisen y reestructuren las operaciones, con posibilidades mayores de cerrar o disminuir la escala, con los consiguientes recortes de puestos de trabajo.

Esto respondería directamente a la oferta de energía, al no hacer viables sus proyectos.

A su vez, la desaceleración global incentiva el retraso de planes de inversión de los proyectos mineros y, en algunos casos, la reducción de producción para adaptarse a la decaída demanda y consiguiente baja en los precios.

Proyecciones

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) estimó un consumo esperado de electricidad por parte de la minería del cobre -considerando atrasos en la materialización de los proyectos de inversión- para el año 2020 a nivel país de 39,4 TWh, en donde el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) consumiría 25,7 TWh y el Sistema Interconectado Central (SIC) 13,7 TWh. Esto implicaría un aumento porcentual de un 97,3% entre la energía eléctrica consumida el 2011 y la proyectada para el 2020 para el país.

En el caso del SING y SIC el alza sería de 113,8% y 80,0%, respectivamente, entre lo consumido el año pasado y la proyectada para el 2020. Así, dentro de los motivos por los que los proyectos mineros se aplazarían están el incremento en los costos de inversión y de operación, la tramitación de permisos ambientales y la construcción de infraestructura. También considera las complicaciones que coyunturalmente se pueden observar como consecuencia de la paralización de algunos proyectos eléctricos importantes. “Llama la atención el peso que irá teniendo en el tiempo la energía consumida por plantas desalinizadoras y sistemas de impulsión, llegando para el año 2020 a 5,7 TWh, lo que corresponde a un 14% del total de energía eléctrica consumida por la minería del cobre para ese año”, subrayó Cochilco.

A lo anterior, el informe añadió que, si bien la desalinización y los sistemas de impulsión no son procesos mineros propiamente tales, es importante tenerlos en consideración por la cantidad de energía que consumen y su directa relación con éstos.

Por otra parte, el estudio puntualizó que la concentración de cobre es el proceso en el cual se consume una mayor cantidad de energía eléctrica y según la proyección efectuada la planta concentradora seguirá siendo la principal demandante de energía eléctrica, pasando de un 47% del consumo en el año 2011 a un 56% del consumo esperado para el año 2020.

Atractivo del sector

Para hacer aún más complejas las perspectivas para la industria minera, Feller-Rate destaca existen factores que limitan la oferta, repercutiendo en el balance mundial del mercado del cobre. Entre ellos, la caída generalizada de las leyes del mineral, mayores tasas de interrupciones de proyectos y mayores profundidades de los descubrimientos de cobre (lo que significa plazos más largos).

Y Chile no ha estado ajeno a esto. La industria minera nacional ha perdido competitividad con respecto a los principales países productores de cobre.

Los altos costos de energía y de mano de obra, sumados a la escasez de agua, están haciendo, de cierto modo, poco atractiva la inversión. Esto podría producir redireccionamientos de inversión hacia lugares que generen un mayor valor para las compañías mineras.

Recuadro :

-Se estima que el consumo de energía del sector minero aumente 97,3% entre los años 2011 y 2020.

-Altos costos de energía y de mano de obra, además de poca agua, hacen poco atractiva la inversión minera.

-La inversión en minería proyectada para el periodo 2012-2020 es de aproximadamente US$90.000 millones.(El Pulso)

 

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