Mina Los Cóndores, un destino de turismo minero en San Luis, Argentina.

los condoresEl turismo minero es una actividad relativamente reciente en Argentina, y tanto es así que todavía no ha sido contemplada en la legislación vigente. No obstante, existe sí un proyecto de Ley, ya desde 2007, que define a este campo de la actividad turística en los siguientes términos:

Se entenderá por “turismo minero” toda aquella actividad que tienda a revalorizar, difundir y obtener conocimiento de los sitios, zonas y regiones mineras y geológicas, con el objeto de recreación y esparcimiento en forma pasiva (simple contemplación) o activa (interactuando con el atractivo), a desarrollarse en zonas de interés desde el punto de vista geológico, en las minas, canteras o plantas de beneficio de minerales.

Desde este punto de vista, ya se vienen explotando como atractivos paisajísticos y como circuitos alternativos, algunas minas que han salido de producción.

El caso que hoy nos ocupa es la Mina “Los Cóndores”, ubicada a 50 kilómetros de Villa de Merlo, en la provincia de San Luis.

Si bien el que una vez fue un asentamiento minero, no es hoy otra cosa que un pueblito fantasma, poblado de antiguas leyendas y jugosas historias, la reconversión hacia el turismo, permite presagiar un nuevo auge alrededor de las viejas explotaciones abandonadas.

La actual actividad recreativa propone al visitante un descenso por el socavón y una caminata por algunos de los tramos de los profundos túneles subterráneos, que llegaron a extenderse hasta 16 km en sus tiempos de gloria, y que la constituyeron por ese entonces en el emprendimiento de tungsteno más grande del país y el segundo en Sudamérica.

¿Cuáles son las leyendas a que se hizo referencia?

La historia de la mina incluye hacia la década  del cincuenta, el surgimiento de una población con hospital,  escuela, club deportivo muy completo, cine y hotel.

No obstante, nunca se construyó un cementerio, según lo que se piensa, porque se pretendía ocultar la alta incidencia de accidentes, con un promedio de cinco a seis muertes anuales.

El imaginario popular construyó la leyenda de que esos muertos olvidados han quedado anclados en los túneles, lo cual genera una mística atractiva para los turistas, que se sienten sobrecogidos cuando en un momento de la visita guiada apagan las linternas y guardan silencio, a instancias del guía.

¿Qué se explotaba en Los Cóndores?

Como principal mineral se beneficiaba el wolframio o volframio, también llamado tungsteno, elemento químico de número atómico 74 y cuyo símbolo es W.

Se trata de un metal escaso en la corteza terrestre, de color gris acerado, muy duro y denso, con el más alto punto de fusión entre los metales (3.410 °C, 6.170 °F), y el punto de ebullición más alto de todos los elementos conocidos.

Esto hace que sea muy resistente a las altas temperaturas y permite su uso en los filamentos de las lámparas incandescentes, en electrodos no consumibles de soldaduras y en resistencias eléctricas.

La dureza lo hace aplicable en aleaciones para fabricar aceros especiales indispensables en la industria, y, lamentablemente,  también los que son muy apreciados para la elaboración de armas.

Esto hace del tungsteno un mineral estratégico, cuya cotización fluctúa con las condiciones de conflicto en el panorama geopolítico.

La palabra tungsteno procede del sueco; tung = pesado, y sten = piedra, términos que aluden a su alta densidad, y que fueron unidos para designarlo, por el mineralogista sueco Axel Fredrik Cronstedt en su libro “Ensayos de Mineralogía” de 1758.

La palabra wolframio procede en cambio del alemán Wolf = lobo y Rahm= nata.  No es claro cómo se interpreta esta unión de vocablos, pero hay quienes la traducen como “baba de lobo”, aludiendo a ciertas supersticiones de   los mineros medievales sajones de las que hablaremos en detalle alguna vez.

¿Cómo se presenta el tungsteno en la naturaleza?

Nunca se encuentra en estado nativo en la naturaleza, sino combinado con otros elementos, constituyendo minerales como la scheelita (CaWO4) y la wolframita (FeMnWO4), e inclusive como óxidos pulverulentos (ocres de tungsteno) entre otros.

 ¿Qué minerales existían en la Mina?

Debido a las condiciones petrológicas del yacimiento, se encontraban allí más de treinta minerales, en cantidades variables y no todos eran explotables ni explotados. Sólo 5 de los minerales presentes contienen wolframio, y de estos cinco, uno no constituye mena, es decir que no sirve para extraer tungsteno de él.

Los minerales que sí son mena y estaban presentes en la mina eran: wolframita, ferberita (Fe WO4), sanmartinita (Zn,Fe) WO4 y scheelita.

Cuando la mina quedó abandonada a la explotación por los pirquineros ( la semana que viene hay un post aclarando este término, pero sepan ahora que se trata de laboreo artesanal e informal), los trabajadores buscaban otros minerales también presentes y que podían vender en el mercado en pequeñísimas cantidades. Esos minerales eran oro, fluorita y turmalina, básicamente para coleccionistas.

¿Cuáles son las condiciones geológicas de la antigua explotación?

La mina está emplazada a 8 km al sudoeste de Concarán, en el Departamento Chacabuco de la Provincia de San Luis, y enmarcada en la provincia geológica “Sierras Pampeanas de Córdoba y San Luis”, compuesta mayoritariamente por un basamento cristalino con más del 75% de rocas metamórficas y 25% aproximadamente de rocas ígneas. Las primeras se consideran de edad precámbrica, y las segundas serían intrusiones paleozoicas.

El basamento metamórfico está constituido por filitas, esquistos micáceos y gneises, con rumbo prácticamente meridional, e inclinaciones hacia el este y hasta casi verticales.

Las metamorfitas están atravesadas por venas de cuarzo y pegmatitas con granate y turmalina, y a su vez, los filones portadores de tungsteno intruyen (atraviesan) a las pegmatitas.

Esas vetas mineralizadas son 4: la Norte, la Sur, la 3 y la 2B. De todas ellas, la más productiva era la Sur con una longitud reconocida de 650 a 700 m y espesor de entre 0,80 y 1,50 m, con algunas zonas de hasta 2,50 m.

¿Cuál es la historia de la Mina Los Cóndores?

Según antiguos documentos, en 1893 un constructor de pircas llamado Jorge Torres descubrió unas “piedras negras, brillantes y muy pesadas” que se consideraron como manganeso en un primer momento.

Al ser reconocido como tungsteno, en 1898, la compañía alemana Ansa Sociedad de Minas compró el yacimiento que llegó a producir 300 toneladas anuales del metal.

En 1914, con motivo de la Primera Guerra Mundial, la mina triplicó su producción, llegando a emplear a unas 400 personas  que trabajaban en galerías hasta una profundidad de 200 metros.

Cuando hacia 1936, la paz parecía ser duradera, el precio del tungsteno cayó en el mercado, y ante la perspectiva de perder rentabilidad los alemanes se retiran del país vendiendo la mina  a Sominar, propiedad del estadounidense Tomás Williams.

Éste sostiene la mina hasta su nuevo auge en 1939 coincidente con la Segunda Guerra Mundial.

Al término de ésta en 1945, y hasta 1950, cuando se produce la guerra de Corea, hay un nuevo descenso en las ganancias.

Al fin del conflicto de Corea, el nuevo paréntesis productivo vuelve a cerrarse y con él el yacimiento también cierra otra vez.

En 1965 la firma Casde de Mendoza compra la mina para finalmente desmantelarla llevándose todas las máquinas.

Posteriormente en la década del 70  se instaló una pequeña empresa que funcionó abasteciendo el mercado nacional hasta 1985, cuando se produce la importación de wolframio desde la República de Corea, con cuyos precios no se puede competir.

A partir de ese momento queda librada al pirquineo, hasta su nuevo uso como circuito de turismo minero.

¿En qué consisten las actividades del circuito turístico en la Mina  Los Cóndores?

Durante la recorrida subterránea se ven algunos pozos inundados que conducen a las galerías inferiores, actualmente inhabilitadas por  estar ocupadas por agua o por estar afectadas por los derrumbes, y la plataforma de cemento de un gran ascensor que subía el mineral y bajaba a los mineros 400 metros bajo tierra.

Los visitantes entran equipados con botas  y casco para proteger la cabeza porque el techo de los túneles es a veces  muy bajo, y aprovechan el tour para aprender a reconocer las vetas  de cuarzo en cuyo interior está el tungsteno.

Espero que les haya interesado la información. Nos vemos el miércoles. Un abrazo, Graciela

 

La bibliografía básica consultada fue: Brodtkorb, M. y Ametrano, S. 1981.Estudio mineralógico de la Mina Los Cóndores, San Luis. Actas del Octavo Congreso Geológico Argentino. Tomo IV- 259-271( Locos por la Geología)

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