Las universidades como motor de innovación en la industria minera

La industria minera basa su desarrollo en el uso de tecnologías avanzadas, para garantizar el buen desempeño de sus operaciones en un ambiente seguro, apuntando a maximizar la productividad y los retornos económicos.

En este contexto, el acceso a investigación, desarrollo e innovación es fundamental. ¿Dónde se genera esta investigación hoy? En muchos casos, la tecnología se busca en el extranjero o se importan conocimientos y tecnologías ya probados en otras industrias.

En Chile, contamos con un bagaje importante de experiencia en minería, puesto que el desarrollo de una parte importante de la gran minería del cobre, así como de otros commodities, se desarrolla en nuestras narices. El conocimiento acumulado en nuestro país es un patrimonio que debe aprovecharse y que puede desarrollarse fortaleciendo la investigación y la relación entre los centros que la desarrollan y la industria.

Sin embargo, este recorrido no es sencillo y existen experiencias positivas y negativas en el desarrollo y adopción de tecnologías nacionales por parte de la industria minera en Chile.

Las universidades son en esto, actores importantes. En ellas, no sólo se forman profesionales a través de las actividades de docencia, sino que una componente fundamental es el desarrollo de investigación y la transferencia de ese conocimiento a los futuros profesionales, tanto en la docencia, como en la experiencia misma de desarrollar un tema de investigación y mover el límite actual del conocimiento.

El fin de una universidad no solo es generar nuevos profesionales, sino que esto vaya aparejado con la generación de nuevos desarrollos científicos y tecnológicos.

LA TRANSFERENCIA

La investigación por sí sola, no genera un impacto mayor. Debe venir acompañada de un esfuerzo importante de transferencia, el cual se basa en una relación de confianza entre las empresas mineras, los proveedores tecnológicos y los investigadores. Esto requiere a su vez, un trabajo y dedicación de todas las partes. Un proyecto no conduce a un resultado útil, si la empresa no se involucra en aterrizarlo a sus necesidades. Asimismo, el resultado tampoco es bueno si la investigación se realiza a un nivel teórico solamente, sin un esfuerzo por ver su aplicación. Experiencias positivas existen, y muchas, de proyectos exitosos en los que una idea originada en un proyecto de investigación se lleva a una aplicación práctica, transferida a una o más compañías.

Asimismo, es importante señalar que las innovaciones son muchas veces provocadas por las necesidades. Y en eso, los problemas que enfrenta la industria minera, para mejorar su productividad, para eliminar etapas innecesarias en sus procesos, para garantizar la calidad de los procedimientos seguidos, y para ofrecer un ambiente de trabajo seguro y sustentable en lo económico, ambiental y social, son factores clave para provocar las mentes de los investigadores, de modo de sugerir ideas innovadoras que gatillen nuevas propuestas de investigación.

Para lograr que esto genere resultados tangibles en el mundo real, el principal desafío es contar con un champion que empuje la idea y la sostenga al interior de la compañía, para hacer que las cosas sucedan.

La ausencia de este líder suele desembocar en proyectos que nunca se completan o que no se aplican e implementan en la empresa. Por otro lado, la existencia de este líder, transforma en valor la inversión realizada en investigación. Asimismo, se requiere que el grupo de investigación escuche lo que le dice la contraparte industrial, de modo de no solamente perseguir resultados que pueden un interés científico, sino que también reconocer que el mayor impacto se produce al llevar esta investigación a la resolución de un problema práctico. El resultado es una consecuencia de la participación de los dos interesados; por un lado, los investigadores que desarrollan estas ideas y las transfieren a futuros profesionales que se convertirán en agentes de cambio, y por otro lado, por los profesionales que ya laboran en la industria, que deben priorizar la incorporación de estas ideas en sus procesos, de modo de sacar partido de lo invertido en su desarrollo y cambiar la forma en la que actualmente se enfrentan los problemas.

Cabe mencionar que el impacto de cualquier idea puede ser grandioso, si efectivamente se logra su implementación e integración a los procesos regulares de trabajo de las empresas mineras y de los proveedores. En eso, el factor humano es el que mayor influencia tiene. Saber llevar un proyecto a término con una meta clara en lo científico y en lo práctico es un desafío que requiere de la sincronía de varios jugadores.

Las universidades contribuyen con sus capacidades de investigación y desarrollo, y las empresas lideran y permiten el cambio en su interior, para que estas nuevas ideas se adopten. En ambos casos, son las personas las que hacen la diferencia. ( Fuente: El Mercurio )

Comenta esta Noticia!