El 81% posee estudios superiores, pero solo el 25% tiene alguna posición de mando: primer perfil de la mujer en la minería

En marzo de 1996, hace solo 22 años, fue derogado el artículo del Código del Trabajo que prohibía la participación de mujeres en minería subterráneas y en faenas calificadas como “superiores a sus fuerzas o peligrosas para las condiciones físicas o morales propias de su sexo”. En forma excepcional, se permitía la presencia femenina en cargos de dirección o de carácter técnico que entrañaran responsabilidad, o bien para prestar servicios de sanidad o asistencia social.

Situaciones como esta podría explicar que Carmen Schwarze, que en 1944 se graduó como la primera mujer ingeniero en minas, haya realizado toda su carrera en el sector público, o que Lidia Gálvez, la primera en ser contratada en una faena minera -en CAP-, haya prestado servicios como profesora.

Pese a ser el mayor productor de cobre, actualmente, en Chile, la participación de la mujer en la minería no supera el 8%, el segundo peor resultado, tras el sector construcción, y muy lejos del 17% del promedio mundial.

Una cultura masculinizada en las áreas que concentran los mayores volúmenes de mano de obra: operaciones y la mantención; la brecha salarial y educacional; el acoso sexual y la subvaloración de las carreras, surgen como algunos de los factores de esta baja presencia femenina. También, que en el diseño de sus programas de incentivo, las empresas sistemáticamente han hecho una lectura errónea de las preocupaciones y necesidades de las trabajadoras.

Construir, mediante una encuesta, el primer perfil de la mujer que labora en minería en Chile, fue el objetivo que se plantearon la consultora especializada Vantaz y el capítulo chileno de la ONG Women in Mining (WiM). El análisis, que consideró 375 respuestas de entre las 1.432 socias de esta red abierta a mujeres que se desempañan en todos los niveles de la minería -no solo en los cuadros profesionales, como sucede en los otros países donde esta agrupación está presente-, arrojó resultados que para el sector han sido sorprendentes.

“Levantamos este perfil de la mujer que trabaja en minería como una manera de visibilizar a la minería como un área a la que pueden entrar mujeres, y para que tengamos una caracterización de lo que realmente son las mujeres que trabajan en este sector”, explica Claudia Monreal, presidenta de WiM Chile, quien tras ocupar posiciones en la división Chuquicamata de Codelco y como gerente técnico en Australia de Maptek, actualmente es gerente general de la firma de asesoría de proyectos mineros Core Mining Studies.

El director de proyectos de estrategia corporativa de Vantaz, Juan Cariamo, añade que a través de las respuestas obtuvieron indicios de los elementos que pueden ayudar a aumentar la inserción de las mujeres en esta industria. “Hay países que tienen más facilidades para que las mujeres trabajen. Hay más redes de soporte alrededor de la minería, que permiten más participación. Hay más trabajo operativo, donde nosotros tenemos muchas expectativas. Esto nos está demostrando que las mujeres están más presentes en áreas con mayor valor agregado”, asegura.

Uno de los datos que arrojó este estudio es lapidario: las mujeres profesionales y con posgrados representan el 81% en este sector, pero solo el 25% declara estar en cargos de decisión, ya sea en jefaturas, gerencias o el directorio (ver infografía). Algo que llamó la atención de los impulsores de este estudio y de un grupo de autoridades vinculadas con esta área productiva y la mujer, altos ejecutivos y directivos mineros, convocados por “El Mercurio” para analizar los obstáculos para una mayor inserción de la mujer en la minería y plantear ideas para tratar de repuntar esta baja participación.

La subsecretaria de la Mujer y Equidad de Género, Carolina Cuevas, y su par de Minería, Pablo Terrazas; la vicepresidenta de Asuntos Corporativos para América de BHP, María Olivia Recart, quien dejará la compañía para asumir en enero como rectora de la U. Santo Tomás; la exdirectora de Codelco, Laura Albornoz, y su sucesor en la mesa de la estatal y exministro de Minería, Hernán de Solminihac, escucharon el análisis de Claudia Monreal, quien plantea que el alto nivel educacional de las mujeres derriba lo que tradicionalmente se ha pensado que pueden hacer y que está relacionado, más bien, con servicios de alimentación o sanitarios.

“Que parte importante de estas mujeres que son profesionales tengan más de diez años de experiencia en la industria, que cuenten con posgrados y que no estén en puestos de decisión, refleja el bajo nivel de confianza y de responsabilidad que les asignan las empresas”, apunta la presidenta de WiM Chile.

Si bien el sistema de turnos y las jornadas de trabajo que caracterizan a esta actividad se ubican como las trabas más importantes (69%), los resultados demuestran que estas situaciones ya están internalizadas por las trabajadoras, pues casi el 65% de las encuestadas dijo compartir la crianza y las labores del hogar y, además, no más del 12% menciona los temas de horarios como una traba para proyectarse en la minería.

“Llama la atención el porcentaje que dice compartir el cuidado de los hijos, lo que indicaría que ese ya no es un tema. Sin embargo, las políticas de atracción de las empresas siguen centradas en resolver el problema de la familia”, asegura Monreal.

María Olivia Recart y Laura Albornoz coinciden en que la necesidad de la mujer no pasa por solucionar el factor de cuidado de los hijos, considerando que el 42% de las encuestadas declara no tenerlos, y entre las que sí los tienen, priman aquellas que comparten la crianza. Ellas apuntan a que lo clave es derribar las brechas salariales, educacionales y culturales, así como el acoso sexual o la subvaloración de sus profesiones.

“Este estudio levanta un tema central en Chile: la minería está rezagada respecto al promedio de industrias en el número de mujeres que participa en su mercado laboral y también a la absoluta masculinización de las áreas donde la minería maneja los mayores volúmenes de personal, que no son los cuadros profesionales, sino que la operación y mantención”, dice la ejecutiva de BHP.

“Las preguntas que se les hacen a las mujeres no se las hacen a los hombres. Ese cambio cultural se puede apoyar con políticas públicas y de las propias compañías”, acota Carolina Cuevas.

A juicio de Hernán de Solminihac, se debe reconocer que, aunque no de la magnitud que se quisiera, ha habido avances y es importante revisar lo que se ha hecho para profundizar aquello que ha rendido frutos.

“La mayor productividad que aportamos a las empresas, y que se refleja en su rentabilidad, deben ser atributos que se potencien, en vez de estar pidiendo ‘por favor’ un espacio”.
LAURA ALBORNOZ,
exdirectora de Codelco

“En lo personal, me han contratado por menos que hombres en posiciones similares”.
CLAUDIA MONREAL,
presidenta de WiM Chile

“Un factor que sin duda ayudará es la tecnología, por la vía de la operación remota, que facilita la inserción de la mujer”.
PABLO TERRAZAS,
subsecretario de Minería

“Las preguntas que se les hacen a las mujeres no se las hacen a los hombres. Ese cambio cultural se puede apoyar con políticas públicas y de las propias compañías”.
CAROLINA CUEVAS,
subsecretaria de la Mujer y Equidad de Género

“Este estudio muestra que las mujeres están muy presentes en la red de proveedores y, por tanto, ahí hay una oportunidad gigantesca”.
JUAN CARIAMO,
director de Proyectos de Estrategia Corporativa de Vantaz

“Siempre digo que alguna vez en mi vida me encantaría ser presidenta de Codelco. Lo digo abiertamente, porque creo que las mujeres tenemos que dejar los prejuicios y decir lo que queremos”.
MARÍA OLIVIA RECART,
vicepresidenta de Asuntos Corporativos para América de BHP

“Desde el inicio, a las niñas hay que darles más alternativas de formación académica, en el colegio y en la educación técnico-superior”.
HERNÁN DE SOLMINIHAC,
director de Codelco

( ElMercurio)

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