La historia interna de la crisis que quebró al directorio de Enap

La abrupta decisión de Gonzalo de la Carrera de dejar el directorio de la estatal, en medio de su mayor crisis ambiental por la contaminación de Quintero y Puchuncaví, no dejó indiferente a la petrolera, y hoy, luego de más de 15 días de silencio, sale la propia presidenta de la compañía, Loreto Silva, a rebatir las palabras del renunciado exvicepresidente.


Durante una semana meditó Gonzalo de la Carrera la decisión que finalmente ejecutó la noche del miércoles 5 de septiembre: salir del directorio de Enap y con eso dejar a la mayor petrolera nacional sin su vicepresidente en medio de la peor crisis ambiental que ha tenido que enfrentar la empresa estatal.

Ese día, el aún director de Enap estuvo en las oficinas centrales de la firma en una extensa reunión de la mesa que comenzó a las 12.30 y terminó a eso de las 16 horas. Luego, estuvo conectado al WhatsApp del directorio de la petrolera, hasta conocer, pasadas las 19 horas, la decisión de Cristián Franz, superintendente del Medio Ambiente. La entidad medioambiental decidió estipular cargos contra la petrolera y la culpó de ser la causante de los eventos de contaminación que afectaron a la comunidad de Quintero y Puchuncaví el pasado martes 21 de agosto, pese a que en la zona existen más de 15 centros industriales y que la Seremi de Salud abrió seis sumarios contra cinco empresas de la zona por incumplimientos sanitarios y de resguardo del ambiente. La resolución así cayó como balde de agua fría en la mesa de la estatal.

Pese a la resolución, el silencio acostumbrado en la Enap durante las últimas semanas se mantuvo y recién a las 22.15 horas de ese miércoles, es decir, cuatro horas más tarde de las declaraciones de Franz, decidieron enviar una declaración pública negando tajantemente los cargos y señalando que ejercerán “todas las acciones legales” necesarias para defenderse. Nuevamente, eso sí, no habría una vocería oficial de parte de la presidenta de la entidad -la ex ministra del MOP del gobierno anterior de Piñera, Loreto Silva-, ni del nuevo gerente general, Andrés Roccatagliata.

“En la presidenta del directorio primaba por sobre todo no incomodar al mandante (el Estado y accionista de Enap). Ese ánimo nos albergaba a todos, pero dada la gravedad de las acusaciones y la cantidad de actores que salían culpando a Enap injustamente, sentíamos que había llegado el minuto para actuar, pero actuar significaba contradecir, incomodar y refutar al mandante. Y, además, nunca pensamos que el mandante iba a terminar convirtiéndose en nuestro demandante. Es una situación bastante rara”, explica hoy a Pulso el renunciado vicepresidente de Enap, Gonzalo de la Carrera, desde su casa en Ranco.

¿Siente que la relación de amistad que existe entre Loreto Silva y el Presidente de la República está perjudicando a la Enap?

No sé si son amigos. Lo pondría en otros términos, y es que el hecho de que se tenga que contravenir a tu mandante, que además ahora es tu demandante, genera una situación muy incómoda para todos: para el gobierno y para la empresa afectada, y eso es algo que limita el actuar”, dice hoy De la Carrera.

Añade que, a su juicio, Loreto Silva “está muy horquillada y ha optado por el silencio para evitar incomodar al mandante”.

¿Por quién está horquillada, por La Moneda?

“Yo creo que sí”, afirma. Y recalca: “Con estas inacciones estábamos, de alguna manera, posibilitando que Enap fuera culpable y que se llevara el costo político y económico de un desastre y yo no estaba dispuesto a prestarme para eso”.

En ese contexto, indica que lo que le pedía a la líder de la empresa era que “coparan los espacios de comunicación y respondieran en la misma proporción y energía con que estábamos siendo atacados por el intendente (Jorge Martínez) y los alcaldes”, destaca. Y también, indica, considerando que se habían presentado dos recursos contra la compañía, a su juicio, sin fundamentos y “nosotros estábamos callados, pero esa vocería no estaba dispuesta a hacerla ni la presidenta de Enap ni su gerente general”, afirma.

Enap descarta presiones

Las declaraciones del saliente director de la estatal no dejaron indiferente a la Enap. De hecho, rompiendo con la tendencia que ha marcado a la compañía en esta crisis ambiental, la presidenta de la firma salió al paso y les puso paños fríos a las palabras del renunciado directivo.

“Hemos sido especialmente cuidadosos con nuestras comunicaciones, limitándonos a informar con la mayor certeza posible”, recalca a Pulso Loreto Silva, presidenta de Enap.

Agrega, además, que “el gobierno ha sido siempre extraordinariamente respetuoso de nuestra función y autonomía”. Por lo tanto, “descarto presiones de cualquier tipo. Me consta lo cuidadoso que es el Presidente Piñera en estas materias, fui ministra suya y tiene un respeto irrestricto a la independencia de las instituciones y autoridades”, afirma Silva.

Además, explica que la Enap es una empresa autónoma del Estado “con un gobierno corporativo que funciona con independencia y directores que tienen la misma responsabilidad que en cualquier sociedad anónima”. Y que “el directorio actúa con el máximo sentido de responsabilidad hacia Enap”.

De la Carrera, en tanto, recalca que “sentí que no podía ejercer el rol que tenía como director en propiedad de la compañía, que se basa en defender los intereses de Enap y ejercer todas las labores de debido cuidado, como quien lo hace como padre de familia en su casa”. Señala así que el nuevo gobierno corporativo es un muy buen paso hacia la independencia política de la petrolera nacional, pero “todavía falta un camino que recorrer”.

Añade que acá “hay una relación de fuerza que no es equivalente y una proporcionalidad que no se respeta y el Estado es demasiado grande como para defenderse de él con todas sus complejidades”.

El apoyo de la mesa

Si bien De la Carrera fue el único director que dejó la mesa, asegura no haber estado solo en el anhelo de que la alta dirección de la petrolera tomara un rol más activo en esta crisis. De hecho, dice que “Anita (Holuigue) me apoyaba con fuerza”.

Pese a ello, solo él abandonó la estatal, influenciado, además, por otro hecho: el llamado al orden por parte de La Moneda. Es que el Twitter que realizó el sábado 25 de agosto, indicando que pedía “rigurosidad” de parte de las autoridades respecto a la crisis ambiental en Quintero, donde “han culpado apresuradamente a Enap”, molestó al Ejecutivo, señala el exdirectivo. Hecho que se sumó también a la entrevista que dio a La Tercera ese mismo fin de semana, señalando que “las autoridades dañaron la imagen de Enap sin tener pruebas concretas”.

“Nos dimos cuenta de que, a raíz de un Twitter que hice y una entrevista que me hicieron en La Tercera, que el gobierno se había incomodado con mis declaraciones. De hecho, me lo hicieron sentir”, recuerda. Y señala que fue la propia Loreto Silva quien “me manifestó que le habían pedido que bajáramos el tono y que no hiciéramos ruidos ni comentarios, dado que las vocerías solamente fueren hechas por ella”.

Luego de eso, recuerda, hubo una semana de silencio. “Esa semana me di cuenta de que se podían hacer muchas cosas para defender a Enap, pero no teníamos la independencia para hacerlo, porque nuestro mandante era nuestro demandante y cualquier cosa que hiciéramos abría posibles flancos o aristas que el gobierno no tenía previstas”, dice el exvicepresidente de Enap.

Estrategia de defensa

Según explica Gonzalo de la Carrera, este martes está citado el directorio para decidir la estrategia de defensa de la petrolera ante la SMA. De hecho, el viernes los expertos legales y los ingenieros ambientales de Enap comenzaron a hacer los análisis de pertinencia para ver si es recomendable o no que la petrolera se acoja a un plan de cumplimiento, instancia que es permitida por parte de la institucionalidad ambiental.

Pero De la Carrera hace la salvedad que ese punto fue parte de la última discusión que tuvo como miembro del directorio de Enap, hecho que sucedió el mismo día miércoles, luego del pronunciamiento de la SMA. “Por WhatsApp nos preguntaron si teníamos la voluntad de invertir y todos contestamos que sí”, indica.

Añade que no se les explicó que invertir en el plan de cumplimiento implica aceptar la culpa. “Yo me enteré de eso al final del día de ayer (miércoles), a través de Rodrigo Benítez, exsubsecretario del Medio Ambiente, que acogerse al plan de cumplimiento era muy parecido a acogerse a un programa de delación compensada, porque uno se somete, pagas, pero quedas con el fallo de culpabilidad, y eso nos deja expuestos a posibles demandas civiles y penales. Por lo tanto, yo retiré mi aprobación a ese proyecto, porque cuando se nos presentó, se hizo de forma incompleta”, recalca. Y agrega que la misma salvedad hicieron los aún miembros del directorio de Enap, Claudio Skármeta, Anita Holuigue y José Luis Mardones, todos ellos nombrados por Alta Dirección Pública.

Loreto Silva, en tanto, detalla que los escenarios legales “los analizamos y seguiremos abordando en el directorio, con la administración y nuestros abogados”.

Y recalca que lo importante es que “estamos convencidos de la fortaleza de nuestros argumentos, basados en los antecedentes técnicos y confiamos plenamente en el funcionamiento de la institucionalidad”.

La presidenta de la petrolera destaca, además, que durante estos días han implementado “todas las medidas dispuestas por la autoridad”, encargando la realización de estudios técnicos independientes que aporten la mayor claridad posible de lo ocurrido. “Nuestro principal foco ha sido velar por el cuidado de la salud de nuestros trabajadores y de la comunidad, resguardando la continuidad operacional de la compañía”, señala Silva.

Pero más allá de lo anterior, para De la Carrera lo preocupante es la pérdida reputacional de Enap. “Para salir de este problema, la Enap necesita demostrar ante el tribunal ambiental que el informe de la Superintendencia del Medio Ambiente está equivocado y eso va a requerir de un tiempo bastante largo, y cuando salga el resultado, nadie se acordará y el daño reputacional a la compañía ya va a estar hecho”, dice.

Por ahora, la compañía tiene hasta 15 días para pronunciarse sobre los caminos a seguir, aunque la firma prevé anunciar antes de ese plazo los pasos que tomará, enfocándose en su defensa corporativa.(LaTercera)

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