La guerra que desató Julio Ponce para frenar el ingreso de Tianqi a SQM

  

Las trincheras de lado y lado ya se armaron. Julio Ponce, el controvertido principal accionista de SQM, fijó su objetivo en esta batalla: evitar que la china Tianqi -que en mayo había anunciado un acuerdo con Nutrien- compre el 24% que la empresa canadiense está obligada a enajenar, debido a que así se lo había establecido la autoridad de la libre competencia india.

Esta semana fue el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) el lugar elegido para demostrar, de manera pública y por medio de los abogados de las sociedades cascadas, que a Ponce no le gusta tener a un competidor directo y socio de su archirrival en el Salar de Atacama, Albemarle, sentado en la misma mesa. La guerra, dicen en el entorno de la operación, está declarada.

Y el siguiente gran capítulo se escribirá muy prontamente. El TDLC no tiene más opción que decir, el próximo 4 de octubre, si acepta o rechaza el acuerdo entre la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y la empresa china -que desató este nuevo conflicto-, y por el que se viabilizaba esta compraventa, que ya había sido cuestionada vehementemente por Eduardo Bitran, el ex vicepresidente de la Corfo.

Esto porque el TDLC no tiene espacio para sugerir cambios o mejoras a los “vacíos legales” del acuerdo, según ven SQM y las cascadas.

¿Qué escenarios legales posibles están sobre la mesa? Si el TDLC rechazara el acuerdo, Tianqi y la FNE podrían intentar otro.

También podría ocurrir que alguien, “con interés legítimo”, pueda demandar y pedir una medida prejudicial precautoria ante el TDLC, y así intentara bloquear la operación.

Por ahora, los intervinientes que se oponen al acuerdo -no solo SQM y las cascadas, sino que también Conadecus y Manuel Cruzat Valdés- no han explicitado su artillería legal.

Curiosamente, ni Corfo, ni Alejandro Guillier, ni Manuel José Ossandón -estos últimos se opusieron al ingreso de Tianqi a SQM ante la FNE- se hicieron parte de los alegatos de este jueves en el TDLC.

En tanto, aunque quisiera, Tianqi no puede echar pie atrás su oferta de compra del porcentaje de Nutrien, porque una vez que llegaron a acuerdo en el precio en mayo pasado, en el contrato no estipuló un retiro de la oferta si es que otro accionista -las cascadas en este caso- le hace la vida imposible, incluso antes de concretar la operación. Tan forzados están a seguir adelante con la compra que llegaron a un acuerdo con la FNE, a pesar de no coincidir con los riesgos a la libre competencia que identificó la FNE.

En el escenario que el TDLC aprobara el acuerdo, y Tianqi se convirtiera finalmente en el dueño del 24% de SQM, la relación se avizora como tensa con Ponce, pero en el entorno de la china apuestan a que sea solo al principio. Porque, en el mismo acuerdo al que arribó con la FNE, se estipula que todos los directores de SQM tienen que elaborar un protocolo de cumplimiento, donde Ponce, por medio de sus directores, pueda dejar por escrito lo que se puede o no hacer y así, al menos, tratar de llevar una convivencia pacífica.

Los argumentos de lado y lado

El jueves, pasado el mediodía, el abogado de las cascadas, José Clemente Coz, abrió los fuegos y dijo que el acuerdo entre Tianqi y la FNE permitía un “incesto corporativo”, al permitir que un competidor directo ingrese a la propiedad de SQM. “Se le ha regalado un acuerdo a Tianqi para entrometerse en el directorio de un competidor”, apuntó el abogado.

Según resume un integrante de todo este entuerto, esta disputa no es más que “Ponce, otra vez, impidiendo que cualquier otro accionista le dispute sus cuotas de poder. Y uno puede entenderlo por la relación emocional que puede tener con la empresa, pero debe entender que esto es un negocio, no su familia”.

La molestia principal tanto de la minera como de su accionista principal tiene que ver con que no fueron parte de la redacción del acuerdo. La FNE solo los citó para que aportaran antecedentes. Esa molestia fue la que hizo patente el jueves la abogada representante de SQM, María Isabel Díaz: No se tomó en cuenta la estructura del gobierno corporativo de SQM, que establece que las decisiones del negocio deben ser tomadas en el directorio y no en los comités o en las filiales dedicadas al litio, que es donde se restringe la acción de Tianqi según el acuerdo, recalcó la abogada. En el público, un atento Gonzalo Aguirre, vicepresidente legal de SQM y secretario del directorio, asentía con convicción.

De hecho, en el directorio de la minera está otra parte de la polémica. En un comunicado publicado la tarde del jueves por SQM dijo que “por acuerdo adoptado por la unanimidad de los miembros de su directorio”, es decir, con la aprobación incluso de los tres representantes de Nutrien en la mesa, consideraron que “las medidas objeto del acuerdo no resuelven de manera efectiva los riesgos que se han querido mitigar, y no están correctamente orientadas a evitar el acceso de información sensible que, junto con dañar a SQM, dañaría también el correcto funcionamiento del mercado”.

Abogados de la plaza aseguran que Nutrien podría tomar acciones civiles contra los directores, incluso contra los que ella misma nombró en SQM, por faltar a su obligación como directores de deberse al interés de toda la compañía y no solo al de un accionista, Ponce en este caso. La acción, además, la podría presentar cualquier accionista minoritario que sienta que no se veló por el interés social de toda la empresa.

De hecho, al día siguiente, el viernes, y lejos de calmar los ánimos, Nutrien emitió una ruda declaración. Además de catalogar la actitud de SQM de “egoísta”, dijo que “dados los esfuerzos de SQM para interferir con la transacción propuesta, Nutrien está evaluando todas las posibles acciones. A pesar de los esfuerzos de SQM por distorsionar el Estado de Derecho, confiamos en que los sistemas regulatorios y judiciales chilenos sean justos e imparciales y que SQM no logre frustrar esta transacción”.

En la misma declaración, Nutrien recalcó que también es un importante productor de potasio y fue accionista minoritario de SQM y nombró directores por cerca de 15 años. “Durante ese período, la junta de SQM no identificó esto como un problema y, de hecho, acogió con satisfacción este acuerdo”, señaló.

Sin embargo, altas fuentes descartan que el panorama sea el mismo que hace 15 años, cuando los canadienses entraron a SQM. La entonces Potash no era competidora directa de SQM en el tipo de potasio que venden y, a diferencia de Tianqi, no tenían participación cruzada con una competidora en otro país.

Otro punto que levantó la abogada de SQM el jueves es que si los futuros directores de Tianqi se restan de tomar decisiones sobre el litio, estarían faltando a su deber de directores estipulado en la Ley de Sociedades Anónimas, que los obliga a interiorizarse de todos los asuntos de la empresa. “El acuerdo está basado en un incumplimiento”, disparó Díaz.

En Tianqi, en cambio, hacen ver otro punto en materia de libre competencia: consideran que el acuerdo sí está blindado jurídicamente en el caso de un incumplimiento de este tipo. “Si se llega a revelar que hay un incumplimiento del acuerdo, se está violando la ley de libre competencia, que tiene sanciones claras: son multas que van hasta el 30% de las ventas o el doble del beneficio económico. Ese argumento es otro voladero de luces de Ponce”, dice un abogado de una de las partes interesadas.

Hay un riesgo de competencia desleal al poder acceder a información de su competencia (…). Si recibe información sensible de SQM, no tiene obligación de reportarlo a la FNE”.María Isabel DíazAbogada SQM

La FNE recibió presiones políticas importantes en esta investigación (…). Existió una campaña de desprestigio frente a una transacción que solo considera una participación minoritaria”.Claudio LizanaAbogado de Tianqi

(ElMercurio)

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