Silicosis: Una enfermedad donde el control de polvo es parte de la prevención

Los primeros conocimientos sobre silicosis datan de Hipócrates, llamado el “padre de la medicina”, que vivió en el siglo V antes de Cristo. Desde entonces y hasta mediados del siglo pasado se sabía que los mineros sufrían una enfermedad particular (“tisis de los mineros”) cuya causa real se desconocía y que no afectaba a quienes trabajaban en otros oficios. Con el tiempo se relacionó a esta enfermedad con el polvo del ambiente laboral y al analizar su contenido se descubrió que su causa directa era la sílice libre cristalizada que le dio su nombre actual: silicosis.

Como bien se explica en las fichas de capacitación de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), “el polvo de sílice produce alteraciones fibrosas en los pulmones, disminuyendo la capacidad respiratoria, porque el pulmón pierde elasticidad. Los alvéolos pulmonares se endurecen al ser reemplazados por callosidades fibróticas, y el enfermo se hace más vulnerable a la tuberculosis”.

En tanto, el doctor José Ignacio Méndez, director de la Sociedad Chilena de Medicina del Trabajo (Sochmet), complementa que “la sílice es un carcinogénico, por lo que puede producir cáncer pulmonar”. Por ello aconseja que “en ambientes laborales donde las personas se exponen a polvo y sílice, las empresas debieran fomentar campañas para prevenir el tabaquismo, porque el tabaco y la sílice se potencian como cancerígenos”.

La silicosis es una enfermedad irreversible y solo es posible detener su avance cuando es detectada tempranamente (se diagnostica a través de exámenes radiológicos). En las etapas iniciales no hay síntoma alguno, pero en la forma más avanzada la persona se cansa fácilmente ante cualquier esfuerzo. No hay dolor ni otras manifestaciones específicas.

Prevención

“Como la minería es una actividad donde existe constante liberación de polvo y sílice en muchos de sus procesos (perforación y tronadura, molienda, chancado y transporte), las empresas mineras se ocupan de implementar adecuados sistemas de control de polvo para disminuir la prevalencia a la silicosis y otras enfermedades respiratorias”, reconoce el especialista. Y consultado sobre otros métodos de prevención, menciona que es importante “diseñar procesos productivos que minimicen la exposición de las personas que trabajan en ambientes de polvo y sílice, con diversas medidas ingenieriles y administrativas, tales como: adecuados sistemas de ventilación, lugares de trabajo (equipos y cabinas) con aislamiento hermético, sistemas de transporte y traspaso eficientes (que liberen poco polvo), evitar permanecer mucho tiempo en áreas contaminadas, automatización de algunos procesos y, como último recurso, el uso de elementos de protección personal respiratoria”.

En la ACHS aseguran que “la aplicación de las medidas adecuadas de control de polvo en las faenas mineras, permite al trabajador prevenir la enfermedad y terminar sin preocupaciones de salud su vida laboral. Afortunadamente, existen algunos medios efectivos para evitarla. Para este efecto se usarán todos los medios preventivos que ofrece la tecnología. Algunas de las medidas más simples consisten en nunca perforar sin aplicación de agua, sea la perforación de tipo manual o mecanizada, subterránea o en superficie; no permitir que el mineral caiga desde gran altura en los traspasos de un nivel a otro, manteniendo los piques llenos, evitando la generación excesiva de polvo; planificar los disparos de modo de evitar la exposición de gran parte del personal, tanto al polvo como a los gases del explosivo; regar siempre la marina después de efectuado el disparo, mediante el uso de agua en forma de neblina, y que en todos los procesos de extracción de las menas, carguío, transporte, traspaso, chancado, etc., se adopten métodos de ingeniería que controlen la generación de polvo”.

También agregan desde la mutualidad privada que “la ventilación es primordial en cualquier desarrollo minero”. “Es posible captar el polvo, especialmente en los puntos donde se genera, por medio de encerramiento, succionándolo con un extractor. Dicho polvo es conducido a través de ductos especiales hacia filtros de mangas. En otros casos el polvo es llevado hasta ciclones, para su captación. Debe procurarse que el polvo no tienda a concentrarse en la atmósfera, impidiendo que el aire produzca levantamiento del mismo, por corrientes poderosas como son los chorros de aire comprimido”. Además de la ventilación debe usarse profusamente el agua en todas las operaciones de la mina. Por ejemplo, no se realiza perforación en seco sino con inyección de agua; también se exige humedecer el mineral cada vez que pasa por un chancador, debido a que las nuevas caras secas de mineral producen gran cantidad de polvo.

A pesar de todas las medidas anteriores, en todo momento el minero deberá tener su propia defensa usando continuamente el respirador que lo mantendrá protegido. Cuando el respirador es usado correctamente evita que el polvo ingrese a los pulmones debido a que el filtro especial que posee no permite el paso de las partículas dañinas. Para la protección respiratoria de los trabajadores, el doctor Méndez dice que “existen diversos tipos de mascarillas (protectores respiratorios) de media cara, cara completa e incluso con mecanismos de presión positiva de aire”.

“El respirador es tan necesario como el casco y los zapatos de seguridad”, afirman desde la ACHS, e indican que “las precauciones con el respirador son mantenerlo en buenas condiciones; comprobar que se ajuste perfectamente a la cara y no deje pasar el aire sucio por sus bordes; que las válvulas funcionen bien; que el tipo de respirador sea el adecuado y, por último, cambiar el filtro cuando esté colmatado, asegurándose que quede bien colocado, sin arrugas que permitan el paso de aire sucio”.

La labor preventiva que la Asociación Chilena de Seguridad ha desarrollado entre sus empresas afiliadas ha logrado una disminución de la silicosis fruto de un control sistemático del agente que la ocasiona, campañas educativas y programas de capacitación. La detección y el diagnóstico precoz de la enfermedad junto a la modernización tecnológica en la explotación de las minas, han sido factores determinantes en este logro.

EL DIÓXIDO DE SILICIO

Se llama sílice al dióxido de silicio (SiO2) presente en la naturaleza en formas muy diversas de cuarzo, como un depósito cristalino. Es uno de los elementos más abundantes en la corteza terrestre. Está presente en casi todos los yacimientos minerales (cobre, hierro, carbón, etc., y en muchas industrias como fundiciones, cerámica, fábrica de vidrios, ladrillos refractarios, limpiado abrasivo, entre otras). El principal agente productor de silicosis es la sílice libre cristalizada, que aparece en mayor o menor cantidad en menas y rocas. Su concentración es mayor en trabajos de perforación, carguío de minerales, molienda en chancadores, entre otros procesos que generan una gran cantidad de polvo que contiene este elemento nocivo para la salud.

( ElMercurio)

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