Impactos de la industria y el progreso: Polvo en suspensión y medio ambiente

La industria y el progreso producen impactos. Uno de estos es el polvo en suspensión, el cual es regido por el DS 594 del Ministerio de Salud, sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo, que señala que el límite máximo permitido es de 0,08 mg/ m³ para ocho horas de trabajo, mientras que la exposición a concentraciones bajo el 50% del Límite Permisible Ponderado (LPP) no representa un riesgo para la salud. Sin embargo, sin las medidas adecuadas y al ser imperceptible a la vista, el polvo puede ingresar al sistema respiratorio humano y luego a la sangre.

En este sentido, preocupan los suelos contaminados debido a actividades industriales, agrícolas y mineras, los que generalmente corresponden a relaves abandonados antes de 1994, situación que trató de regularse mediante la promulgación de la Ley 19.300 Base de Medio Ambiente.

Esos lugares, denominados pasivos ambientales mineros y/o industriales, han sido contaminados por emisiones o liberaciones de sustancias peligrosas, sin que pudieran contar con una adecuada remediación ambiental. Ello ocurre principalmente por dos razones. Por un lado, no hay una política de Estado que instaure la importancia de la recuperación de esos terrenos, donde antes existieron faenas mineras y en los que aún quedan residuos, constituyendo un factor de riesgo para la seguridad y salud de las personas. Por otra parte, muchas veces se aplica como solución la extracción de esos suelos, los que son “enviados” a botaderos industriales. Pero, el problema no termina aquí, sino que solo se cambia de lugar, pues continúa la dispersión de esos contaminantes en otra parte.

Un caso que podemos citar, es lo que ocurre en las playas de Chañaral, en la Región de Atacama. Aquí, el viento provoca un efecto ambiental que impacta al borde costero y a la población Aeropuerto, al llevar arenas mezcladas con antiguo material de relave, el que ha permanecido por décadas en la bahía. Un lugar afectado es el Parque Nacional Pan de Azúcar, poseedor de extraordinarios ambientes marinos y terrestres, además de una fauna diversa y abundante.

Legislación ambiental e iniciativas

Varias han sido las iniciativas para normar las emisiones contaminantes, en particular las que provienen de refinerías y fundiciones. Entre las que podemos mencionar están el DS 185/1992 del Ministerio de Minería, que reglamenta el funcionamiento de establecimientos emisores de anhídrido sulfuroso, material particulado y arsénico en todo el territorio; el Decreto 165/1999 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que establece la norma de emisión para la regulación del contaminante arsénico emitido al aire y el Decreto 28/2013 del Ministerio del Medio Ambiente, norma de emisión para fundiciones de cobre y fuentes emisoras de arsénico.

Sin embargo, es fundamental que la gestión de las sustancias químicas no se limite solo a su uso específico, sino que hay que considerar todas las etapas del ciclo de vida, que van desde la extracción hasta su disposición final, considerando las posibles liberaciones al ambiente. Además, se deben reconocer los riesgos asociados y las posibilidades de exposición a las mismas, de manera integral.

Una deficiente gestión en el manejo de sustancias químicas se traduce en peligros a la salud humana y en afectación de los diferentes componentes ambientales (aire, agua y suelos), como por ejemplo, la generación de sitios contaminados, residuos peligrosos, accidentes y emergencias ambientales. Una alternativa para mejorar la calidad de los suelos degradados es la agricultura orgánica, la cual se está convirtiendo en un importante instrumento para recuperar terrenos dañados por el uso intensivo de productos químicos y/o pobres en su fertilidad como aquellos de zonas áridas y semiáridas.

Si bien la normativa chilena no regula específicamente los pasivos ambientales mineros existentes, se están tomando acciones para remediarlos, recuperar terrenos o aprovechar estos recursos. A ello se suma la Ley de Cierre de Faenas, orientada a prevenir pasivos mineros futuros.

Para hacerse cargo de sus pasivos, distintas compañías mineras han implementado medidas de manejo. Por ejemplo, en la Región de Coquimbo destacan proyectos para recuperar espacios que antes eran ocupados por relaves. Entre ellos, y según menciona el Consejo Regional Minero de Coquimbo (Corminco), figura el proyecto de Compañía Minera Dayton, que levantó una cancha de futbolito artificial y una zona de paisajismo abierto al público, en el lugar donde antes se ubicó un pasivo ambiental de la década de los cincuenta.( ElMercurio)

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