Minería del Algarrobal

La Quebrada Algarrobal se ubica entre Copiapó y Vallenar. Es un lugar que el turismo de Atacama no le ha sacado un provecho sustancial. Es un lugar olvidado en medio de los dos únicos valles del Desierto de Atacama, Copiapó y el Río Huasco. Morfológicamente es un fenómeno: Las dimensiones extremadamente grandes, apuntan a un sistema de afluentes de mayor importancia, pero cambios morfológicos – tectónicos, y probablemente climáticos, lo cambiaron a un sistema de poca importancia. Históricamente, el sector es muy interesante: La quebrada, en el pasado fue un eje para el transporte minero compuesto de carretas. El ferrocarril llegó a lo menos hasta Merceditas, para conectar todas las minas y plantas del sector, con el puerto de Carrizal Bajo.

 

Algunos lugares, son realmente hermosos, donde abundan los algarrobos; árboles autóctonos de la zona. En algunos tramos, la quebrada es bastante amplia, con un ancho de más de 2 kilómetros. El camino carretero, no siempre es seguidor de la quebrada, a veces serpentea por los cerros adyacentes, para unirse y desunirse de nuevo. Existen sectores con una buena cantidad de árboles (Algarrobos, Prosopis Chilensis); – no agrupados, como es lo común – aquí, son distribuidos en el fondo de la quebrada, con una distancia considerable. Es la forma característica de un Algarrobo.

 

El Donkey, es otro lugar que se ubica en la Quebrada de Algarrobal, fue una aguada; que albergaba un pueblo – de cierta importancia en el pasado – dedicado a la minería. Aún hay indicios de grandes canchas, de parqueo de minerales; se nota también minerales diseminados en las cercanías de lo que fue la estación de ferrocarriles (un poco más arriba del pueblo, se bifurca el camino hacia Merceditas por mano derecha y a Quebrada Las Cuñas, por el camino hacia al este / noreste). A seis kilómetros, se encuentra Merceditas, otro establecimiento minero, donde encontraremos ruinas de establecimientos de molienda y plantas de tratamientos de minerales; se podría decir que, Merceditas, es el fin del ferrocarril de Carrizal.

 

Existen en el lugar bastantes minas pequeñas, accesibles solo por caballares o mulares. A solo 4 kilómetros, se encuentra otro mineral abandonado, su nombre, San Bartolo. Se puede asumir que hubo una intensa actividad minera, tiempo atrás; hay ruinas en un sector de alrededor de dos kilómetros de largo, al igual que indicios del ferrocarril de sangre que allí existió.

 

Luego de San Bartolo, sigue El Bronce, mineral de gran historia, pues existen en el tramo muchos indicios de las actividades mineras de los tiempos pasados. Hay grandes acumulaciones de escoria, por las fundiciones que se ubicaron en sus cercanías. Hay en el lugar un pequeño lugar, conocido como Algarrobito, allí hay un maray, pequeño; mudo testigo ocular de aquella época. Actualmente, todos estos lugares están mostrando un gran movimiento económico social, producto de la gran actividad minera que está atravesando la Región de Atacama, desde el 2004 aproximadamente.

 

La mina El Bronce, se alza como la mina más importante del sector. Tenía ricas vetas de cobre con una profundidad capaz de competir con la mina Dulcinea, del distrito «Carrera Pinto» de Copiapó. Las actividades eran impresionantes, allí se construyó un andarivel para eliminar el problema principal de esta rica mina, la distancia. Esto pudo ahorrar un tramo de cinco kilómetros aproximadamente, de quebradas y malos caminos.

 

JARILLAS

 

Jarilla, es el nombre de un arbusto de las cordilleras de Atacama, y en torno a su nombre está una histórica hacienda y mina de cobre. Hacienda Jarillas, actualmente se enmarca en un proyecto de turismo de intereses especiales, con una propuesta novedosa y atractiva, se trata del Hotel Granja Astronómica Observatorio Atacama, que combina el acercar los astrónomos amateurs, colegios, universidades y turistas en general, para conocer, fotografiar e investigar nuestro espacio sideral. Cuenta con un telescopio, con un sistema de posicionamiento y seguimiento electrónico que permite a los operadores enfocar el objeto y mantenerlo en esas condiciones durante el tiempo solicitado. Además cuenta con una cámara digital de alta resolución de la cual se obtendrán imágenes. Actualmente, es posible realizar esta modalidad de observación, solo en los más modernos y grandes observatorios institucionales, los cuales tienen altísimos costos de operación y cuyos tiempos de observación se encuentran reservados con meses y hasta años de anticipación.

 

El Mineral de Jarillas, es abundante en cobres platosos, de buena ley. En el pasado fue difícil su explotación, por la distancia y el difícil desplazamiento por los faldeos cordilleranos. La estancia vecina, Jarillas también, perteneció a la Orden de los Jesuitas, hasta que estos fueron expulsados del país. Jarillas, antiguamente se alzó como un lugar netamente minero, se encuentra ubicado a 1600 msnm., y sus coordenadas geográficas son: Latitud 28/41.67 Longitud 70/38.33. A una distancia aproximada de 60 kilómetros de Vallenar, la ciudad más cercana.

 

Don Juan Egaña, en su Informe del Real Tribunal de Minería. Imprenta Nacional – 1803, dice que la mina de cobre El Rosario de Jarillas, fue explotada por el español Manuel Bernardino Hodar. El mismo documento, también señala que el minero Jacinto Dávila tenía un Ingenio de Fundición de Cobre, en Jarilla.

 

En la Memoria que, el Intendente de la Provincia de Atacama, don Antonio de la Fuente presenta al señor Ministro del Estado, en el Departamento del Interior. Imprenta El Copiapino – 1854, aparecen nominadas las minas, Orito, Jarilla, Tola i Cortadera. Minerales de cobre, situados al Sur del Río del Carmen i a 18 leguas de Vallenar, provistos de leña, agua i pastos abundantes, estos minerales contienen muchas minas, la mayor parte del tiempo desamparadas, i las que se trabajan dan buena utilidad, i sus metales contienen plata en más o menos abundancia. En las quebradas del Cerro del Orito, se encuentran lavaderos de oro, de los que se saca algún provecho en la estación de las lluvias, encontrándose a veces pepitas de 5 i 6 tomines”.

 

El minero José Zacarías Avalos, fundía cobre a leña, con dos hornos, ocupaba un administrador, un fundidor, 38 peones, 150 mulas, 3 caballares, 140 burros y 4 carretas. El mineral lo extraía de Jarillas. En las cercanías, nombra Los Molles, mina de oro a 22 leguas de Vallenar y al Norte del Río del Tránsito. Provisto de agua, leña y pastos abundantes.

 

La Geografía Descriptiva de Chile, de Enrique Espinoza, año 1903. Refiere su estudio a la distancia de las minas, desde Carrizal a Yerbas Buenas, y cubre 11 estaciones. En la estación N° 6 se encuentra, Milla Doce que es un ramal a Merceditas. Algarrobal está a 32 kilómetros, Las Cañas 38 y Merceditas 45 (Jarillas).

 

El Ferrocarril de Carrizal, fue iniciado en 1856, en principio como un madero carril, con el aporte de 11 socios. En 1860 se funda el Ferrocarril de Carrizal con 16 fuertes accionistas, que dan impulso a los importantes centros mineros, de Carrizal Alto, Astillas, Manganeso, Jarillas y Cerro Blanco. El notable historiador Benjamín Vicuña Mackenna, en su libro El Libro del Cobre y el Carbón de Piedra en Chile, Publicado en 1883. Dedica dos capítulos, de apreciable información sobre la minería del Valle del Huasco, son treinta y siete páginas dedicadas a la minería de este sector. Abarca desde la gran cantidad de minas en explotación, las fundiciones, puertos de embarque y el ferrocarril que se construyó en Carrizal, para el traslado de minerales. El mineral de Las Jarillas, se alza como la más importante de la Quebrada o Cauce Seco de Algarrobal. La quebrada atraviesa en toda su extensión el Desierto del Huasco.

 

En el libro La Industria de Cobre, en las Provincias de Atacama y Coquimbo, de Francisco Marcial Aracena – Imprenta del Nuevo Mercurio Valparaíso, 1884 – el autor dedica dos capítulos a la minería del norte chico, el Capitulo I De Coquimbo al Huasco y el Capítulo II, Carrizal y Cerro Blanco; el autor dice que las minas de Jarillas, después de tanto tiempo sin trabajar vuelven a ser explotadas por el rico y experimentado minero Bolados. Sinforoso Bolados, es un empresario minero que tuvo cierta connotación cuando el Oficial Constituyente, don José Antonio Peña, Subalterno de don Pedro León Gallo, después de asaltar la Plaza de Vallenar en 1859, junto a los mineros carrizalinos; lo designa Jefe de la Plaza de Vallenar. Sinforoso Bolados continuó como Gobernador hasta 1864.

 

Efectivamente, este mineral tiene un renacer, con la presencia de Bolados; en 1881 hace una “planteación” de los mineros en todas las minas, después de sostener un prolongado y extenso juicio a Ramón F. Ovalle y Cía. Siéndole este favorable. El minero Ovalle tenía diversas pertenencias en Carrizal, minas Tajo Blanco y Mondaca. Importó maquinarias a vapor, para el mejor beneficio de sus minerales que eran bastante. Los capítulos escritos de Francisco Marcial Aracena, se centran mayormente en la minería de mayor importancia, como es Carrizal, Cerro Blanco y sus mayores ejecutores; la firma Swell y Patrickson, co-ejecutores del ferrocarril. En Historia del Valle del Huasco, de Juan Ramos Álvarez, 2007 Imp. 2M, publicada anteriormente, en el diario El Noticiero Huasquino, entre 1948 y 1949, el autor resalta el gran momento que vive la minería del sector de Vallenar, por lo que la comunidad abogaba por tener una Escuela de Minería.

 

Leyendo a Oriel Álvarez Gómez, Huasco de Cobre, 1995. En 1902 el establecimiento Chañarcito, de Canto del Agua – lugar de fundiciones – pertenecía a la Sociedad de Minas y Fundición de Carrizal. En sus seis hornos de reverbero fundía 18.497 toneladas de metales de ley media de 13%. Las principales minas que abastecían de minerales a la citada fundición, fueron: Carrizal Alto, Jarillas, Astillas y Cerro Blanco. Continúa Álvarez, agregando que un funcionario de larga data, en sus memorias hasta ahora inéditas, describe “que, la paralización de las faenas mineras de Carrizal, allá por el año 1915, no se debe al agotamiento de los minerales, sino por la intempestiva paralización de los trabajos producidos por la baja del cobre, y después por la venta que realizó la firma González -Izaga y Cía., de sus establecimiento de fundición y minas, a la Cía. American Refining Smelting Co., la que lejos de impulsar o de mantener siquiera los trabajos existentes, empezó a destruir las instalaciones de las principales minas, como La Amarilla, de Cerro Blanco; Los Bronces, de Jarillas; la mina Astillas y La Armonía de Carrizal; las que, hasta la fecha que hemos mencionado, producía los minerales suficientes para mantener en función los cuatro hornos de reverbero de Chañarcito, manteniendo así a los trabajadores y empleados, que, con sus familias formaban una gran población, de las distintas faenas en trabajo, y por ende la actividad comercial en todos los pueblos establecidos.

 

Aniceto Izaga, ingeniero industrial, peruano, fue quien dirigió las minas de José Bruno González, en Jarillas, El Bronce y Astillas. Izaga impulsó la ampliación y modernización de la fundición de Chañarcito, en Canto del Agua. Se convirtió en un gran empresario y filántropo en la capital de Chile. Falleció en Santiago, el 2 de agosto de 1899. José Bruno González, nació en Copiapó, es hijo “entenao” del minero patriota, Lucas González. A la muerte de su padre, se consagró de lleno a la explotación de las minas que heredó. Hizo sociedad con su medio hermano José Domingo y con Aniceto Izaga (antecedentes biográficos de González e Izaga, Huasco de Cobre y Por las Riberas del Huasco, Francisco Ríos Cortes – Imp. Salesianos Stgo.- 1981).

 

La Historia del Huasco, de Luis Joaquín Morales Ocaranza, Imp. El Mercurio, Valparaíso, 1896, dedica dos capítulos, con un total de 36 páginas a la minería del Huasco, que abarca desde los aborígenes, hasta el año 1890. Su obra mayormente, lo dedica a la historia social, a los hitos heroicos principales del Valle del Huasco, aunque escribió bastante sobre la minería del sector, aporta datos significativos en torno a Jarillas, como la explotación que hizo en la Colonia, el minero don Juan Cisternas, más otros datos que no hayan sido ya, nombrados y/o analizados por otros investigadores aquí señalizados, especialistas en minería. Morales, como profesional, se dedicó por entero a la medicina, escribió otros textos abogando por mejorar las condiciones de trabajo de los mineros. Ejerció su profesión de médico, mayormente en Carrizal, Labrar, Jarillas, Quebraditas y otros. Encontrar mayores conocimientos sobre, la minería de Vallenar, específicamente de Jarillas ha resultado fácil y difícil; fácil porque en literatura, en historiografía minera no se ha escrito, no existe otra forma de conocer mayores datos, pues todos los autores evitan hacer descripciones banales, que probablemente, poco importan a los lectores. Mayor aún cuando los investigadores se centran en los sitios de mayor envergadura. Difícil, porque encontrar antecedentes mayores, más precisos, es necesario visitar los archivos mineros de cada ciudad, y los antiguos boletines mineros que incluso ya no se imprimen ni guardan.

 

Por lo ya conocido, la minería chilena tuvo diversos bajones, ya sea por los bajos precios de los minerales, en el concierto internacional; el agotamiento de los minerales, la aparición de otros mercados, las guerras mundiales y desaciertos de los gobiernos en materias económicas; han hecho que, no haya una continuidad de esta actividad, siempre sujeta a los vaivenes internacionales, materias por todos conocidas.

 

Para finalizar, esta reseña de Jarillas, mineral de Vallenar; encontré un interesante opúsculo, como lo define su autor: La Minería en Chile, de Juan N. Olavarría Ossandón, impreso en la Editorial Unidad, Atacama 106, Copiapó, 1941, donde manifiesta “prestar alguna facilidad al Congreso Minero, establecido en Santiago, y que sirva de orientación a los mineros de Chile. Agrega que, no es un librito de estudio, para universitarios – tan solo es para conocer el mal que esteriliza a la Industria Minera de Atacama y Chile (…) Jarilla, este mineral pertenece al Departamento de Vallenar, desde su descubrimiento ha sido abundante y rico, su especie mineral es el cobre, consta de varias minas que se han trabajado hasta once años atrás, es decir, hasta la fecha en que bajó el precio del cobre. En la región de los broces fríos, una de las principales ha sido siempre la mina Bronces, que perteneció a la Sociedad de Minas de Carrizal y Fundición de Chañarcitos, de los señores Izaga y González, actualmente pertenecen a la American Smelting y Refining Co. Se hallan al derredor de esta mina, una que perteneció a Víctor Peralta y Federico East, y otras más que pertenecen a otras sociedades. La mayor parte de ellas se han amparado por la Ley de Patentes de Minas”.

 

Para finalizar cito, a Luis J. Morales O. Historiador: “No estará lejano el día en que La Jarilla, vuelva a ser un verdadero emporio de riqueza, alentando los ánimos un tanto abatido, de los tenaces mineros de la Provincia del Huasco….”

( Fuente: Atacama Viva )

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